Hay montañas que se doblan con el viento en las alturas y una niña que viaja rescatando los últimos huevos que quedaron de los pájaros en las últimas ramas de los árboles altos que no cayeron, cuando el frío congelo los mares y amenazo los corazones, cobarde mostró el filo y subió sin piedad congelando el bosque. Suerte que hay viento cantor hoy en día, sino, no se que sería de nosotros los peces...
(3, de mayo del 2010)
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