El mundo en pausa volvía a circular despacio,
quedándose pegado a ratos
articulando detenidamente antes de lograr el movimiento completo.
Pronto todo volvería armónico a su lugar,
mientras en ella se acomodaba cada pieza de hueso cabello y piel
abarcando nuevamente de ritmo su espacio.
Sentía como si se llenase de azul marino
partiendo por la boca del vientre y de allí
esparciéndose por cada una de las piernas, pantorrillas y talones
hasta hervir en las plantas de los pies y en la yema
de cada uno de los dedos.
Hacia arriba ocurría similar,
el azul coqueteando desde el ombligo cosquilleaba en su cintura
convulsionaba los pechos,
enlazaba el cuello
y de un suspiro resbalaba la espalda,
permanecía quieto un segundo interminable en sus caderas
hasta saltar sin previo aviso a los hombros y entonces
enardecido deslizarse en cada brazo
llegando al codo
a la muñeca
para abrirse luego en las 5 rutas de los dedos,
y hervir las palmas y las yemas.
Sin comprender la fuga levantó el cuerpo
caminó a prisa los 9 pasos desde su habitación al baño
se desvistió y entró bajo el chorro de agua fría,
para entonces el azul la rebalsaba
y era imposible encontrar célula alguna que se librase de él.
Con los ojos cerrados sentía que se le escapaba hasta por las pestañas:
Ahora salivaba azul y hasta sonreía llorando azul
había pasado tanto tiempo dormida que se había olvidado.
De un tiritón la iniciativa llegaba al vértice
Ya era hora de trazar líneas formar círculos y completar semicírculos,
Vibración monumental que la situaba de nuevo
en la oportunidad de ser cascada.